Había un gran alboroto en el jardín, las gallinas brincaban de un lado para otro y las aves silvestres saltaban de rama en rama produciendo sonidos suaves y acogedores que invitaban a soñar despierto. Los animales que habitaban en tan inmenso solar se preparaban para organizarle una despedida al mejor de todos los amigos... El pato Jack.
Él había decidido, como es
costumbre en los animales de su especie, tomar vuelo al sur, esperando llegar a
ningún lugar, sabiendo que no alcanzara su meta, porque antes que logre
hacerlo, la muerte ya habrá venido por él. Pero eso no era impedimento, y no
lo era porque Jack era un animal de fe, no importaba si llegaba o no, lo único
que valía era intentarlo.
La fiesta fue como cualquier otra
fiesta de animales.... Bailes de gallinas, coros de patos, ladridos de perros y
uno que otro pollito pisado por algún gato que en su afán de no pasar
desapercibido no se fija en sus amigos de menor tamaño.
Todo trascurría normal, pero
como en toda despedida que se respete, llego el momento de los discursos, el
brindis y los abrazos que no han de faltar.
La primera intervención la hizo
la Gallina Teresa, que era la de mas antigüedad y según el comentario de
algunos animales tenia la mejor oratoria de toda la región. "Amigo Jack"
pronunció, calló por un momento y luego continuó "Sepa usted que se
lleva nuestro corazón, sepa también que todos los animales aquí presentes lo
respetamos y admiramos por su compañerismo y apoyo en los momentos críticos de
nuestras vidas...aún recuerdo cuando ayudo a escapar a Carmensa de las manos de
nuestro dueño, si no hubiese sido por usted, la pobre Carmensa por estos días
seria el abono de la huerta...."
Y así continuó hablando por
largo rato, después de la intervención de Teresa, vinieron muchas más que no
precisare en relatar, pero sólo faltaba una, la del pequeño gatito hijo del
descuidado Muc. Los anímales cansados por tremendo pastel no querían escuchar
más y pidieron a Reggi, el gatito, que aplazara sus palabras para después, que
ahora era tiempo de descansar.
Reggi sabía que no habría un
después y pese a todas las exhortaciones para que no hablara, saltó hasta la
mesa y sacando pecho expresó "Apreciados amigos, quiero decirles que
respeto la decisión de nuestro compañero Jack, pero no considero necesario ese
viaje que piensa hacer.... tal vez porque nosotros los gatos no tenemos instinto
de migración.... Para qué ir al sur y abandonar a sus amigos... ¿Para qué?
Cuando él fácilmente se puede quedar aquí con nosotros, pasando ratos
agradables como los que hemos pasado. Pero como ya es una decisión tomada, solo
me resta decirle que le deseo feliz viaje y también que aquí lo estaré
esperando para cuando regrese darle el mayor de los abrazos".
Los animales se burlaron de tan
ilusa apreciación, pero Reggi, en su inocencia, estaba dispuesto a esperar el
tiempo que fuese necesario. Los años pasaron y Reggi ya no era el pequeño
gatito del jardín, ahora era el más grande y apuesto de todos los animales y aún
mantenía la ilusión de ver llegar volando por el inmenso cielo azul a su amigo
Jack. Es preciso decir que de los animales que asistieron a la despedida sólo
quedaba Reggi, porque hasta los más pequeños polluelos que acudieron ya habían
sido vendidos.
En la primera mañana de abril,
Reggi vio llegar a un viejo pato al jardín y corriendo fue a su
encuentro...gran sorpresa se llevó cuando vio que era su viejo amigo Jack, el
abrazo que tiempo antes le había prometido no pudo faltar y después de un
reconocimiento del mal estado en que se encontraba su amigo, Reggi le preguntó:
¿Pudiste llegar al sur, cumpliste tu sueño? Jack le respondió: Logré
algo mejor, logré llegar a ti.
Reflexión: No la busques aquí....búscala
dentro de ti, allí muy seguramente la encontrarás.
Juan
José Vargas Camejo