Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso, o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas por la lluvia.
Hoy puedo quejarme de mi salud, o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no
me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me
permitieran haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas,
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos
amigos, o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas
relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a
trabajar, o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a las
escuela, o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos
conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que
hacer las labores del hogar, o puedo sentirme honrado porque tengo un techo.
Vive tu vida con los pies puestos en la tierra
pero con los ojos y el corazón bien puestos en el cielo.
(Enviado por Mª Cristina y Silvia de www.traslasierraturismo.com.ar)