Esto, que parece contradictorio, se ha tornado en una moda,
al igual que el propio tema de la inteligencia emocional, de la cual se habla
mucho y se practica poco.
Ahora los libros se compran pero no se leen. El conocimiento
lo obtenemos de la rápida lectura de un diario, el zapping en la televisión y
algunos escasos cursos de capacitación o charlas a las que asistimos. Ahora no
se dice "¿quién tiene los pantalones en esta casa, sino quién tiene el
control remoto en esta casa?"
Sin lugar a dudas, la afectividad y las emociones constituyen
una puerta de entrada a la reflexión sobre la soberbia y la intolerancia que
abundan en nuestro continente.
Entre el ir y venir de las crisis y los éxitos, no hemos
logrado entender el valioso papel que significan estos temas, no tan sólo en
nuestra vida íntima o familiar, sino en esferas -que hasta hace poco- se las
consideraba un estorbo.
ANALFABETISMO EMOCIONAL
El ser humano contemporáneo sufre de un pavoroso
empobrecimiento histórico, que nos tiene sumidos en un nivel absoluto de
analfabetismo emocional. Estamos al tanto de los índices, de las fluctuaciones,
de los bits y de lo que sucede al otro lado del mundo, pero nada sabemos de
nuestra vida afectiva y emocional, por lo que continuamos exhibiendo gran
torpeza en nuestras relaciones personales.
Hemos desterrado las emociones y la afectividad del palacio
del conocimiento. Dolor y torpeza nos afecta a todos, pues si alguna cosa está
democráticamente distribuida en nuestra sociedad, es la torpeza emocional.
Ricos y pobres, iletrados y posgraduados, todos manifiestan igual nivel de
irracionalidad afectiva y analfabetismo emocional.
Nadie está dispuesto a devolver un llamado telefónico, a
conversar con un amigo, a leer, a pensar y reflexionar. Contamos nuestros bienes
pero no nuestras pasiones.
Vivimos un mundo de pequeñas relaciones corto-placistas, sin
generación de redes y amigos. Nada debe distraer al "conquistador" de
su objetivo grandioso: someter a los demás a su hegemonía política y a sus
redes de mercado.
¿Cómo podemos entonces definir la inteligencia emocional?
Quizá como una interrelación entre el cerebro y el corazón. Una persona con
elevado Q.I. posee alto nivel de competencia técnica mientras que un elevado
Q.E. significa un alto nivel de competencia humana.
¿CÓMO ALFABETIZARSE EMOCIONALMENTE?
La Alfabetización Emocional es la Segunda Revolución del
Saber Básico. La primera fue hace casi 300 años cuando las personas eran
analfabetas racionales, que no sabían leer y escribir. Ahora sucederá lo mismo
con quienes olviden las emociones y las pasiones.
Entonces es posible decir que el auto-conocimiento es el
primer paso para alfabetizarse emocionalmente. Después, la persona aprende con
las otras personas a comprenderlas, a aceptarlas como son, a confiar, valorizar
y convivir adecuadamente.
Sin embargo en nuestra sociedad todos queremos cambiar el
mundo, pero nadie quiere cambiarse a si mismo.
¿Cuáles son las características que pueden identificar
a una persona que posee un alto grado de Inteligencia Emocional (Q.I.)?
A nivel Intrapersonal, puede ser el reconocer sus emociones y
como ellas se expresan, saber estimular las emociones agradables, controlar las
desagradables, usar pensamientos positivos, estimular la auto-estima,
resignificar pensamientos negativos, transformándolos en positivos, y mantener
íntegra su propia dignidad.
A nivel Interpersonal, se reconoce la Q.I. a través de la
empatía emocional con otra persona, al saber respetar la individualidad, al
hacer de la diversidad una unidad, estimulando la dignidad humana entre las
personas, sabiendo perdonar y pedir perdón, criticar, ayudar, neutralizar
ofensas y humillaciones recibidas, armonizar conflictos, irradiar energía
positiva y saber convivir.
Para responder adecuadamente a este desafío, se requiere
aceptar que no estamos frente a una situación de crisis, sino que estamos
enfrentando a un nuevo paradigma. Para aceptar el desafío, los individuos deben
desarrollar nuevos valores, como flexibilidad, curiosidad intelectual,
tenacidad, etc., en síntesis: ser pasionales y emprendedores.
Debe generarse un equilibrio entre la parte puramente
emocional y primitiva con la del cerebro racional. El desequilibrio para lo
emocional resulta en una persona muy "sensible" y "emotiva",
mientras que el desequilibrio para lo racional surge como una persona
"dura", "insensible" y "fría".
Según investigaciones, el 70% de la lucratividad de una
empresa está en la competencia humana e un 30% en la técnica, lo que podría
determinar que la Inteligencia Emocional es indispensable en la construcción de
la calidad. Donde ella existe no aparecen sabotajes, desperdicios y re-trabajos
que interfieren directamente en los costos. En su presencia se permite el
desempeño de verdaderos equipos.
Este maravilloso desafío para nuestra generación, no se
enseña por el momento en ninguna Universidad local o extranjera, hay que
buscarlo dentro de nosotros mismos. Quizá en neuronas adormecidas de nuestro
cerebro o quizá en nuestro propio corazón.
Como dijo hace décadas Kalil Jibran; "...somos como un
velero en medio del mar, el timón es nuestra Razón, y nuestras velas junto con
el viento son la pasión que nos impulsa. Si tenemos solamente timón por más
que lo moviéramos estaríamos estancados en medio del mar, y si tuviéramos
solamente velas, andaríamos sin rumbo a la deriva. Por este motivo, razón y
pasión, cerebro y corazón, pensamientos y emociones, deben ir juntos y en
equilibrio, porque nuestra Pasión da el impulso y nuestra Razón lo guía..."