El objetivo de este libro es el de proporcionar a los padres recetas sanas y fáciles de realizar, así como recomendaciones sobre hábitos de alimentación saludable, contribuyendo de esta manera a promover la salud y prevenir enfermedades. Conocer las funciones que cumplen los distintos grupos de alimentos en nuestro organismo, así como la frecuencia de su consumo (diario, semanal, ocasional), constituyen, junto con el cocinado de los mismos, los tres pilares básicos en los que se fundamente una alimentación sana y equilibrada. El libro ‘Cocina sana para los peques y toda la familia’ constituye una herramienta que puede ser muy útil en la elaboración de menús equilibrados.
Cada receta se ha calibrado, proporcionando información sobre los principales nutrientes que nos aportan: energía, hidratos de carbono, lípidos y proteínas. Incluye, asimismo, una gran variedad de recetas fáciles de realizar. Sobre todo de verduras, ensaladas y pescados, que son los alimentos a los que mayores resistencias suelen presentar nuestros hijos. Además, el libro proporciona recomendaciones sobre alimentación equilibrada para niños, la tabla de alimentos con las raciones recomendadas y otros aspectos tales como la higiene y la preparación de alimentos.
La creación de hábitos alimentarios sanos durante la infancia es muy importante por
los siguientes motivos:
- Una alimentación equilibrada contribuye a un correcto crecimiento y desarrollo
del niño.
- La adopción de buenos hábitos alimentarios durante la infancia, favorecerá el mantenimiento, en la edad adulta de los mismos, contribuyendo a la prevención de enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y algunos tipos de cánceres.
- Un niño que no se alimenta de forma equilibrada puede sufrir trastornos de nutrición: anemia, sobrepeso, obesidad, desnutrición y otros como caries, problemas de aprendizaje y de conducta.
- Unido a una buena alimentación es muy importante realizar actividad física.
Los niños adquieren los hábitos alimentarios, principalmente en la familia, a través de
los modelos que les ofrecen sus padres, hermanos, abuelos y otros adultos significativos de su entorno, por ello es muy importante nuestro ejemplo; dichos hábitos comienzan a establecerse/ adquirirse en la niñez temprana, a partir del segundo año de vida; se consolidan antes de los 10 años y persisten, en gran parte, en la edad adulta.
Fuente: Rioja Salud - Descárgalo desde aquí