Hace unos días murió Vicente Ferrer, a los 89 años de edad. Toda una vida dedicada a ayudar a los más pobres, a los desahuciados, a los más desfavorecidos. En 1969 fundó desde la nada, la Fundación Vicente Ferrer, que hoy gestiona cinco hospitales y cientos de escuelas, levantados con las donaciones de 130.000 padrinos. Llevó adelante miles de programas de ayudas a agricultores para dotar de agua sus poblados y de créditos sus actividades. El suyo es el imperio de la cooperación, una tarea impresionante, que debe seguir adelante porqué ese es su legado. Y tambien nuestro homenaje. Colabora con su Fundación: http://www.fundacionvicenteferrer.org
Vicente Ferrer seguirá vivo, sobre todo, entre los pobres de solemnidad a los que ayudó de todas las maneras posibles en Anantapur, una zona rural en los desiertos del sur de la India. Su inmortalidad son los hospitales, escuelas, casas, pozos, caminos... que levantó con un tesón sobrehumano en cientos de comunidades y pueblos. Suya es, además, la inmortalidad de un ejemplo universal de la mejor filantropía.