Sin embargo me dijo:
- Vamos igual, Doctora.Con la verdad, como siempre. Que no piensen que yo quiero dilatar las cosas. Y no es necesario que nos reunamos antes para ponernos de acuerdo sobre qué vamos a decir porque sólo vamos a cumplir con la formalidad que impone el Juzgado. Acá no hay acuerdo posible.
Así fue. Nos hicieron entrar sólo a los letrados y para "no hacerle perder tiempo al Juzgado", entré diciendo que no había posibilidad de NINGUN ACUERDO: NIN-GU-NO, aún antes de que me dijeran cuál era la propuesta, ya que consideraba que el conflicto motivo del juicio era INNEGOCIABLE .
Hice un breve :-) síntesis oral del expediente en trámite y otros conexos. El funcionario judicial que tomaba la audiencia no podía disimular su asco y su asombro al escuchar la triste historia que narraba.
Sólo atinaba a preguntarme:
- ¿Pero eso consta en el expediente, Doctora?
- Si, por supuesto. Todo lo que yo le estoy diciendo consta en el expediente (no les puedo explicar la cara de ese hombre: creí que iba vomitar.(Evidentemente él no había leído más que la carátula: régimen de visitas y habrá pensado que siempre es bueno que los padres se pongan de acuerdo...hasta que se interiorizó de las razones por las cuales los nenes no ven al padre).
Aclaré que soy abogada, mediadora y psicóloga social y que es EL UNICO CASO EN MI CARRERA EN EL QUE ME OPONGO A CONSENSUAR HASTA EL MAS LIMITADO REGIMEN DE CONTACTO DEL PADRE CON LOS HIJOS.
Desde que se dejó de intentar, con otro Juez y otros abogados, la revinculación entre los niños y su padre y dejaron de verlo, mejoraron notablemente su estado.
Los informes de sus respectivas psicoterapeutas hablan de una gran evolución en el tratamiento de los chicos, pero el tema es tan serio que una de las terapeutas llegó a pedirle al Juez "que se mantenga reservado el domicilio y teléfono de los menores respecto al padre".
Flor de susto nos pegamos cuando lo vimos en el expediente, ya que es imposible de cumplir. Los niños viven donde vivieron siempre. El padre conoce el domicilio y el teléfono. Mi clienta no puede ni quiere mudarse para que este hombre no sepa dónde viven.
Fíjense la contradicción: la terapeuta ordena al Juzgado que el padre ni siquiera sepa donde viven los chicos y el padre acusado de abuso sexual pretende llegar a un acuerdo conciliatorio cuando sólo falta una pericia para terminar de producir la prueba que - LAMENTABLEMENTE - demostrará que no fue un invento de los chicos ni de su madre, como algunos creen que son estos juicios, sino que el abuso sexual SE PRODUJO y se produjo reiteradas veces.
El abogado del padre abusador (abogado nuevo en la causa, por el anterior renunció cuando vio que la cosa venía mal para su cliente) preguntó tímidamente:
- Supongamos que Ud. gana el juicio. Se considera probado que mi cliente abusó de los hijos. No se fija un régimen de visitas en la sentencia. Entonces no los va a ver más???
(Me daban ganas de contestar cual psicoanalista: - ¿ Y a Ud. qué le parece? - pero le respondí otra cosa...:-)
El Juzgado actuó impecablemente. Ante mis argumentos no hizo la mínima presión para que llegáramos a acuerdo alguno. Acta de cierre de audiencia sin acuerdo y sigue el juicio. Aquí no pasó como conté en el artículo La psicologización de la justicia.
Seguiremos litigando hasta la sentencia. Los chicos continuarán con su terapia y sin ver al padre. No quieren verlo. Uno de ellos dijo una vez de verlo en el contexto terapéutico "para putearlo y decirle cómo le jodió la vida", pero llegado el momento no se animó por temor a la reacción violenta del padre. Pero en algún momento de sus vida, podrán. Estoy segura que podrán y ahí serán ellos quienes decidan si quieren/pueden/necesitan iniciar un nuevo vínculo paterno-filial o no. Si recuperan un padre (posiblemente perverso) o si deciden alejarse para siempre.
Directora del Boletín Electrónico "Familia y Planificación Personal