La Web, tal y como la conocemos hoy en día, es un espacio de información en el que cualquiera puede publicar documentos y ponerlos a disposición de todo el mundo, lo que ha supuesto una revolución en aplicaciones y nuevas formas de negocio, como el comercio electrónico.
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No obstante, el lenguaje utilizado para la confección de
estos documentos (o páginas web) sólo fue diseñado para la lectura humana, ya
que únicamente permite especificar cómo debe presentarse la información en
nuestra pantalla (color del texto, cabeceras, párrafos, …). Esto implica que
cuando, por ejemplo, un usuario accede a una página de una compañía aérea
para consultar una lista de vuelos, su ordenador es incapaz de 'entender' el
significado de esa información y, por tanto, de procesarla automáticamente.
De esta manera, si el usuario desea planificar un viaje a un
destino turístico, deberá acceder manualmente a todas las páginas que
contienen la información que necesita para su viaje: en primer lugar, deberá
reservar el vuelo; posteriormente, deberá acceder a la página de una cadena
hotelera y efectuar la reserva de plaza; y por último, consultará los horarios
y líneas del transporte local en la página del ayuntamiento de la ciudad
destino. Por tanto, con la Web actual no hay manera de que se pueda automatizar
este proceso.
El usuario desearía poder especificar sus preferencias de
viaje a un programa (agente inteligente) que llevara a cabo todo el proceso sin
intervención humana, y evitar perder horas navegando y accediendo de forma
manual a las páginas que necesita. Esto que no es posible ahora, será posible
con la Web del futuro que se ha bautizado como Web Semántica.
El pasado mes de mayo de 2001, el inventor de la Web, Tim
Berners-Lee, publicó junto con otros dos investigadores, James Hendler y Ora
Lassila, un artículo en la prestigiosa revista Scientific American, titulado
precisamente The
Semantic Web. En dicho artículo se describe la Web Semántica como una
extensión de la Web actual en la que la información podrá ser procesada automáticamente
por los ordenadores, posibilitando que éstos puedan llevar a cabo tareas más
complejas para los usuarios.
Para desarrollar las prestaciones de la Web Semántica sus
creadores nos proponen, a partir de ahora, el uso de nuevos lenguajes de marcado
(RDF
y XML)
para crear los documentos, los cuales permitirán que los agentes inteligentes
puedan analizar la información y extraer de ella el significado semántico que
representa.
En realidad, la Web, tal y cómo fue imaginada en sus inicios
por Tim
Berners-Lee, ya contemplaba la mayoría de ventajas que nos ofrecerá la Web
Semántica. Las dificultades del momento para desarrollar tan revolucionarias
ideas (allá por 1989) obligaron a concebir inicialmente la Web como algo más
sencillo, basado en documentos y enlaces de hipertexto (lo que el mismo Berners-Lee
explica en su libro "Weaving the Web: The Original Design and Ultimate
Destiny of the World Wide Web").
No deja de ser curioso comprobar como, en este período de
crisis y desplome de las empresas '.com', emprendedores e inversores han
intentado ganar presencia con portales basados en modelos de negocio que ni de
lejos aseguraban el retorno de la inversión. Ahora descubren absortos cómo la
Web resulta ser un bicho indomable. El dinero no ha sido garantía de éxito. Y
casi como aguardando el momento, los precursores de la Web aparecen retomando el
control y la iniciativa desde sus laboratorios, para marcar de nuevo las
directrices a seguir con su visión de la Web Semántica. Después de todo, ¿quién
iba a tener mejor perspectiva sobre el futuro de la Web que sus propios
creadores?
Esteve
Lladó
Fundació
IBIT
Illes Balears Innovació Tecnològica