Anónimo escribió "La imagen importa y mucho. Sin embargo, la gran mayoría de las personas transmiten cualidades diferentes y contrarias a las que ellas mismas poseen por no saber manejar adecuadamente los códigos. Una buena imagen es la mejor tarjeta de presentación y nunca hay una segunda oportunidad para ello.Publica tus artículos!
Todos hemos dicho u oído en alguna ocasión que no hay una segunda oportunidad de dar una buena impresión y ahí es donde una buena imagen cobra importancia. Pero, ¿qué es la imagen?
La imagen se compone de dos niveles descriptivos básicos: Los códigos o características físicas objetivas por un lado y las cualidades subjetivas en función de los condicionantes personales, la cultura estética y la voluntad de conectar o no con un entorno, por otro.
Como norma general, las personas no son capaces de identificar los códigos de imagen ni los aplican correctamente. Lo hacen de forma inconsciente, voluntaria o por imposición, de forma mimética o por aprendizaje. Pero no conocen su significado particular y mucho menos cómo organizarlos. Como resultado de ello, un buen número de personas proyectan cualidades que no tienen nada que ver con las que realmente posee.
El objetivo del asesor de imagen es conseguir que las cualidades que el cliente desea transmitir sean transmitidas. Es decir, trabaja con el fin de realizar una evolución en la imagen del cliente y para ello tendrá en cuenta las características físicas y personales del individuo así como el entorno que le rodea. La asesoría de imagen debe, por tanto, mejorar el aspecto externo de las personas (o incluso colectivos) adecuando la imagen externa con el mensaje que el cliente desea transmitir y con los ideales de belleza del entorno en el que el cliente desarrolla su actividad.
Toda imagen externa está configurada por una serie de elementos:
- propios de cada persona (o colectivo)
- los que se añaden derivados de una cultura estética y de la pertenencia a un grupo determinado
Dicha imagen se proyecta a través de diferentes códigos que son percibidos por los sentidos:
- los colores (ojos, piel, cabello, vestuario….)
- las líneas (los rasgos faciales y corporales, corte de cabello, vestuario)
- las formas (propias y externas)
- los volúmenes (del cuerpo y de cada una de sus partes)
- los sonidos (voz y sonidos)
- el movimiento (proyección, postura y traslación)
Estos códigos dirigidos de la forma adecuada nos ayudan a proyectar unas cualidades de imagen y de belleza diferentes. Por este motivo, la asesoría de imagen debe analizarlos y trabajarlos buscando la forma óptima de potenciar la imagen del cliente y transmitir la imagen deseada por él.
La imagen importa y mucho. Sin embargo, la gran mayoría de las personas transmiten cualidades diferentes y contrarias a las que ellas mismas poseen por no saber manejar adecuadamente los códigos.
Una buena imagen es la mejor tarjeta de presentación y nunca hay una segunda oportunidad para ello.
Más información: IMAGEN PERSONAL
info@imagenpersonal-asesoria.com
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