Esta es la milésima vez que te dices a ti misma y a todos los demás que el lunes empiezas el régimen. También te reconoces repitiendo año tras año que en Enero te apuntas sin falta al gimnasio. Pero ya no te lo crees ni tu . Estás harta de ser la socia más rentable del gimnasio por ser la que menos lo usa pero siempre paga puntualmente. Siempre crees que pagando la cuota acabarás obligándote a ir.
Los regímenes ya se cuentan en centenares desde el primero que hiciste. Ahora la voluntad te dura dos días. Ya ni crees en ti misma porque te sientes un desastre. Todo el mundo puede cumplir sus objetivos y tu ni siquiera puedes comprometerte con un nuevo régimen. Parece un obstáculo insalvable. Te sientes fracasada, con la autoestima por los suelos.
Aprender a motivarse.
Hacer un cambio voluntario de hábitos es perfectamente posible y está al alcance de todas las personas. Solo es cuestión de aprender algunas estrategias que facilitan el proceso. Utilizar sabiamente nuestros recursos para facilitar los pasos positivos y obstaculizar lo negativo. Hay que quitarle la connotación moralista a la fuerza de voluntad. No es una virtud congénita como la inteligencia o el talento musical. Ni tampoco una virtud celestial.
Cuando se trata de conseguir objetivos y mantenerse en la brecha sin desfallecer, existen técnicas de estrategia mucho más eficaces y psicológicamente menos costosas que la lucha emocional que implica la alternancia esfuerzo/ desánimo/ culpa.
Las técnicas para incrementar la motivación se utilizan para aumentar el rendimiento en las empresas, en los deportistas y en los estudiantes. También las podemos usar para nuestros intentos cotidianos de superarnos, como dejar de fumar, bajar de peso, dejar de picotear, aumentar nuestra forma física u organizar mejor el tiempo.
Las claves del éxito.
Motivarse para cambiar algo, comprometerse, mantenerse en el camino sin desanimarse y conseguir el objetivo son aptitudes que se adquieren con cierta disciplina y que los psicólogos intentamos potenciar en las personas que acuden a nuestras consultas con algún problema. Para eso existen ciertos pasos que de un modo general pueden ayudar a todas las personas:
1. Plantearse objetivos claros, mensurables, cortos y concretos.
2. Los objetivos deben ser realistas y a nuestro alcance.
3. Analizar los fracasos anteriores y planear las soluciones para ellos en el futuro.
4. Poner los objetivos por escrito.
5. No boicotear el objetivo con pensamientos derrotistas para que no se hagan realidad.
6. Partir de una base realista y aceptar la situación actual.
7. No ponerse metas demasiado altas ni apresurase a conseguirlas.
8. No desvalorizar los pasos pequeños. Todos nos acercan a la meta.
9. Premiarse cuando se consigan objetivos, aunque sean parciales.
10. No intentar la perfección, sino la superación.
11. No hostigarse ante algún retroceso.
12. Apreciar el proceso y no obsesionarse con el objetivo.
Motivarse para estar en forma y seguir una dieta.
Aplicando las pautas generales para desarrollar la motivación para el cambio, es totalmente factible plantearse la superación de la forma física. Para eso te recomendamos estos trucos: