maisalvarez escribió "Les escribo a los solitarios, jóvenes y maduros, a los separados, divorciados o viudos. Y también a todos aquellos que viven en pareja, en familia, en la oficina, o rodeados de gente, porque éstos también pueden sentirse más solos que “los solos”, porque ésta es la más difícil de las soledades. ¿Alguna vez nos preguntamos sinceramente por qué le huimos a la soledad?
¿Cuántas veces nos sentimos solos y en vez de estar en SILENCIO y ATENTOS a nuestras voces o gritos internos elegimos no hacerlo? … prendemos la televisión, llamamos a un amigo, buscamos ”compañía”, seguimos trabajando en casa o arreglamos algún programa para mantenernos ocupados y distraídos.
¿Qué nos pasa que cuando la vida nos insta a la soledad y AL SILENCIO, huimos? ¿Por qué escapamos en vez de buscar ese momento de compañía con nosotros mismos? ¿A que le tenemos miedo?
¿Será porque sentimos ansiedad, angustia, desesperación y por eso la tapamos con distracciones, actividad, ruido? ¿No será que todos esos sentimientos nos están queriendo decir algo, que debajo de ellos algo está pujando por salir? Y si ellos fueran nuestros amigos que nos están guiando para que VIVAMOS MEJOR? ¿No sería bueno, entonces, pensar que la soledad puede ser una OPORTUNIDAD y que sus apariciones en nuestra vida pueden tener un SENTIDO?
Todos en algún momento de nuestra vida tomamos decisiones importantes que marcaron un rumbo en nuestra existencia. La gran mayoría las hemos tomado en momentos en los que aún estábamos inmadurados, indefinidos, incompletos, no sabíamos “quienes eramos” y qué queríamos de la vida verdaderamente. Elegimos una profesión, ocupación, trabajo, nos casamos, formamos una familia, en fin, elegimos una dirección. Así fuimos tejiendo una vida, creamos un orden en ella. Por momentos, algunos, sentimos una voz que nos dice: “-¡ pará pará, por aquí no es!”, pero igual seguimos porque estamos cómodos, ya elegimos y avanzamos demasiado para ahora retroceder, revisar lo andado y ver por dónde está nuestro camino.
Los pequeños momentos de silencio y soledad que se filtran en nuestra vida, nos recuerdan eso que nos incomoda y nos recuerda que algo anda mal y hay algo para “reordenar”. Pero nos resulta difícil asumirlo, por lo trabajoso y complicado que creemos puede resultarnos, entonces muchos decidimos continuar igual. Y así es que está la necesidad cada vez más fuerte de aturdirnos con actividades, ruido, “compañías” y velocidad para tapar todos esos “llamados”….Y así es que la vida sigue su camino y nosotros andamos por otros ….
Quizás una buena pregunta para hacernos ,muy sinceramente, es si allá lejos en el tiempo, hemos elegimos “NO SER”, por el “DEBER SER” o el “TENER”, porque buscamos el “PERTENECER” para “SER ACEPTADOS”…. Digo, quizás deberíamos volver a escuchar nuestra brújula interna para dejarnos guiar para que nos lleve hacia nuestro camino perdido.
Entonces, porque no darle una oportunidad de acceso a ese espacio de SILENCIO en SOLEDAD, para hacer un alto en el camino, para escucharnos, bucear dentro nuestro, mirar lo andado, conocernos, buscarnos, comprendernos, repreguntarnos, repensar el rumbo de nuestra vida, encontrar nuestros deseos más profundos, adueñarnos de nuestra vida y porqué no también, para juntar nuevas fuerzas para un “RECOMENZAR”.
Pensemos que sin esa SOLEDAD tan VITAL, nos sería imposible reconectarnos, porque siempre estaríamos distraídos, ocupados, “acompañados”, aturdidos con algo.
Y si nos pasa que lo que escuchamos y descubrimos, no nos gusta, nos duele, nos abruma, nos da miedo, nos angustia demasiado, sepamos pedir ayude para desandar lo andado y prepararnos p Falleció tenía 94 años y su vejez solo duró unas tres semanas ara un nuevo “DESPEGAR”, que ahí afuera LA VIDA nos está esperando!
Para finalizar, quiero mostrarles algo muy lindo que escribió mi abuelo paterno, un ser muy especial, con una vida muy intensa, de esas personas que uno observa y escucha porque emanan sabiduría, nobleza e integridad. Enviudó y se jubiló varios años antes de “partir”, vivía “solo” en su casa de Florida, tenía jardín con huerta y varios frutales que él había plantado y estaban bajo su cuidado. Lo descubrí pintando hermosos cuadros con óleos, dibujando caricaturas de políticos y leyendo todos los días una nueva palabra en el diccionario porque tenía pasión por el saber. Era muy habilidoso y poseía una inteligencia sobrehumana. Su natural terquedad la supo utilizar para la firmeza en sus convicciones, aunque detrás de sus ojos verdes siempre encontré una mirada tierna y comprensiva. Vivió hasta los 94 años y su vejez solo duró unas tres semanas. Después de su muerte encontré entre sus cosas frases y poesías que escribió y nunca mostró. Entre ellas había una que expresaba éste “sentir” y que resume de alguna manera lo que aquí quise transmitirles:
“La soledad siempre ha sido la más fiel compañera de mis horas”.
Maria Isabel Alvarez
Abogada mediadora, Acompañante espiritual y Astróloga Humanista
http://mariaisabel-alvarez.blogspot.com
Todos los derechos reservados
"