Anónimo : La evolución de la sociedad va unida a una serie de mejoras económicas, sociales y sanitarias, que inciden directa e inexorablemente en la mejora de la calidad de vida de las personas. Todas ellas han propiciado un aumento de la esperanza media de vida, que se sitúa entorno a los 80 años en España, un dato positivo e importante a tener en cuenta a la hora de equipar y establecer unidades de atención sanitaria en este grupo etario –el de población mayor- cada vez más creciente.
Desde el punto de vista sanitario, y concretamente dentro del sector de la tercera edad, uno de los principales avances producidos ha sido la consideración de la evidencia de la capacidad funcional de los mayores como predictor de supervivencia, es decir, cuando se plantea una intervención tiende a tenerse más en cuenta la capacidad funcional (función basal) del mayor y no sólo la edad. Hace pocos años la edad era en sí misma un factor limitante, según un reciente informe realizado en el Hospital Clínico de Barcelona. Este avance tiene una importancia que va más allá de la atención sanitaria, pues el mayor ha dejado de estar estigmatizado simplemente por ser mayor, ahora es diagnosticado en función de su patología, sin límites.
La progresiva mejora en el control de los factores de riesgo cardiovascular, principal causa de muerte en occidente, junto con la mejora global de técnicas diagnósticas (TC, RMN, ecografía...) y de las técnicas mínimamente invasivas (cateterismos con colocación de Stent, endoscopias...) han propiciado un mayor control y mejor diagnóstico en la población, especialmente entre los mayores, ya que se ha producido un desarrollo en las unidades de Geriatría en los hospitales. Dicho desarrollo ha incidido principalmente en el aumento de la evaluación geriátrica multidimensional para atender a todas las necesidades de los pacientes. Dejamos, por tanto, de lado las evaluaciones estancas y aisladas y los diagnósticos individuales para dar paso a un diagnóstico completo, donde la interactuación profesional da como resultado una visión global y mucho más acertada del mayor.
Aunque son muchos los avances producidos en estos últimos años en materia sanitaria, aún nos quedan muchos retos por delante. Sigue siendo insuficiente la mejora de los servicios de teleasistencia para los mayores que viven solos, al igual que los Equipos de Soporte Domiciliario para pacientes con dificultades de acceso a las consultas. Si bien se ha mejorado en materia de diagnóstico, es necesario incidir en la prevención, en los controles de análisis a domicilio, en los controles de coagulación y glucemia instantáneos... En definitiva, el reto es importante, pero la salud de nuestros mayores bien lo merece, mejorar su calidad de vida, es mejorar la de toda la sociedad.
Catalina Hoffmann Muñoz-Seca Directora General de Vitalia Centros de Día www.vitalia.com.es