¿Has buscado tu riqueza activamente o simplemente sigues luchando para ganar dinero y llenar tus vacíos? La riqueza que buscas incesantemente está relacionada con tu propio crecimiento personal para expresar tu esencia única e irrepetible. Por lo tanto, tus ingresos pueden crecer tanto como crezcas tú, y para ello es necesario que nos hagamos preguntas de calidad tales como...
- ¿Cuáles son tus creencias acerca del dinero?
- ¿Cómo piensas?
- ¿Qué grado de confianza tienes en ti mismo?
- ¿Cómo te relacionas con los demás?
- ¿Te sientes merecedor de la riqueza?
- ¿Estás siempre en la queja de lo que crees no tener?
Tus creencias acerca del dinero se remontan hasta tu infancia, momento en el cual escuchaste a tus padres, profesores, familiares, tutores u otra gente cercana, como se comunicaban con el dinero. Pues bien, aunque no lo creas, todo ello fue calando hondo en tu memoria y fue formando parte de tus creencias actuales acerca del dinero.
Recuerdo haber escuchado muchas veces a mi padre decir que el dinero era el producto de la lucha y, a su vez, del amor a lo que hacías.
Lo que paso fue que, siguiendo ese modelo, durante una gran parte de mi vida repetí este patrón y aunque amaba lo que hacía, el dinero me costaba mucho ganar el dinero: era una lucha constante. Una lucha interior que me hacía buscar cada vez retos más grandes, los que, a su vez, me hacían perder dinero, aunque felizmente no el rumbo.
Entonces que me puse a observarme, ver que es lo que estaba pasando con mi sistema de creencias, y comencé a hacerme preguntas estimulantes tales como:
- ¿Qué me decía mi padre acerca del dinero?
- ¿Qué me decía mi madre acerca del dinero?
- ¿Cuál era la situación económica de mis padres?
- ¿Cuál era mi situación económica actual?
Respondiéndome a estas preguntas comencé a desvelarme una parte de mí que había permanecido oculta durante años: gracias a ellas descubrí cuán importante es el poder del condicionamiento verbal.
El dinero de hoy está sometido a las mismas leyes que lo regían hace seis mil años, cuando los hombres prósperos se paseaban por las calles de esa Babilonia que nos describe George S Clason.
Considero que estas leyes son universales y que, por ello, es importante conocerlas y aprender de ellas. Vivimos en un mundo polar y existen miles de polos opuestos.
Si observamos la naturaleza nos encontramos que está el cielo y la tierra, el día y la noche, el calor del verano y el frío del invierno, dentro y fuera, etc. Esto nos demuestra entonces que para que exista un polo debe necesariamente existir el otro.
De este modo podemos deducir que el dinero está regido por leyes externas y también por leyes internas. Una analogía puede ser la del joyero con sus herramientas. Para él tener herramientas de buena calidad tal vez le resulte imprescindible, pero ser un buen joyero y saberlas utilizar con maestría es mucho más importante.
Observar estos aspectos nos lleva también a observar nuestra relación con el dinero desde nuestro interior y así aprender a distinguir y conocer nuestras creencias, nuestro carácter, nuestra forma de pensar y a relacionarnos con él.
Cuando comienzas a hacer esto empiezas no solamente a descubrir tu propia realidad sino también a ser copartícipe en la creación de tu prosperidad, que está basada en la riqueza que interiormente posees, porque eso es lo que mereces.
Aunque, en realidad, la mayoría de la gente no alcanza su propio potencial, que es el que le permite conectarse con su riqueza interior. La mayoría de la gente no es próspera.
Esto ocurre sencillamente porque la mayoría de las personas viven buscando su prosperidad solamente en el mundo externo, el mundo visible. Es como pasear por un bosque y ver solamente el camino, perdiéndose de mirar a los árboles e incluso sus frutos.
Esto me recuerda la frase del libro de “El Principito” de Saint Exupery: Lo esencial es invisible a los ojos.
Y esto es porque lo esencial está en nuestro interior: si descubrimos quiénes somos y que deseamos ser, hacer y tener, podremos conectarnos con nuestra riqueza interior.
Si deseas cambiar lo visible antes haz de transformar lo invisible.
¿Has oído alguna vez a alguien afirmar que tenía el pequeño problema de la falta de dinero? Pues te diré que la falta de dinero no es nunca jamás un problema, La falta de dinero es solamente un síntoma de lo que está ocurriendo dentro de ti.
La falta de dinero es el efecto, pero… ¿cuál es su causa fundamental? Todo se reduce a esto: el único modo de cambiar tu mundo exterior es transformar primero tu mundo interior.
Cualesquiera que sean los resultados que estés obteniendo, sean ricos o pobres, buenos o malos, positivos o negativos, recuerda siempre que tu mundo exterior es simplemente el reflejo de tu mundo interior. Si la vida te muestra que las cosas no van bien, mira en tu interior qué es lo que no está yendo bien.
Es sencillo, aunque por nuestro sistema de creencias, educación, sistema de valores etc. solemos buscar fuera aquello que ya poseemos dentro y no somos capaces de verlo.
Nuestro patrón del dinero es producto del registro en nuestra memoria subconsciente. Y esta memoria, más que cualquier otra es la que determina nuestro destino económico. Tu patrón no es otra cosa que el programa que tienes registrado en tu memoria respecto al dinero.
Hazte las siguientes preguntas:
- ¿Cómo valoras el dinero?
- ¿Cómo te sientes cuando cobras tus honorarios?
- ¿Qué sientes cuando te quedas sin dinero?
- ¿Cuál es tu relación con el dinero?
Tanto en lo físico como en lo emocional…
Te animo a que descubras tus talentos y tus debilidades a través de tus propias respuestas y sigas los tres principios de la riqueza que son los siguientes:
- Los pensamientos nos llevan a la acción
- Las acciones nos llevan a sentir
- El sentir forma parte de nuestra coherencia y realización.
Para ser nosotros mismos y vivir en armonía con la vida debemos pensar, actuar y sentir coherentemente.
De esta forma podemos obtener no solamente resultados sino ese algo más que consiste en vivir una vida con prosperidad. Es decir ser, hacer y tener: tener aquello que soñamos, ser aquello que soñamos, haciendo lo que amamos.
Recuerda que lo que escuchaste cuando eras pequeño, lo que viste y lo que experimentaste es lo que de alguna manera se hace con un ordenador personal y constituye tu programación.
Tú puedes modificar esa programación en cualquier momento mediante una toma de conciencia, modificando así los resultados.
La persona rica piensa que es la creadora de su vida. La persona pobre piensa que la vida es creación de lo que le sucede.
Para convertirte en ese creador de tu vida comienza modificando tu forma de pensar acerca del dinero: así comenzarás a transformar tu vida.
Si das ese primer paso querrá decir que estarás ya en condición de observar en qué no te estás valorando, cosa que puedes descubrir que es lo que admiras en otras personas, pensando que tu no lo tienes o que, sencillamente y por las razones que fuera, que no lo mereces.
Hay un tercer paso que te puede parecer carente de fundamento pero que, se diga lo que se diga, te resultará útil: todos los días impúlsate diciéndote palabras de poder o pensamientos semilla, tales como, por ejemplo:
- “Me abro a las oportunidades y aprendo a ser rico”
- “Me conecto con mi riqueza y expando mi mente”
- “Soy un imán para el dinero”
- “Amo el dinero y el dinero me ama a mí”
Crea tus propias palabras de poder y ponlas en tu escritorio, o en tu coche o donde prefieras, de modo que puedas leerlas, cantarlas, pensarlas y repetirlas tantas veces puedas hasta que formen parte de ti.
Todo esto te ayudará a ser más consciente y a observar tus pensamientos tanto como tus acciones y, de este modo, elegir dónde quieres estar y qué deseas hacer de tu vida, en lugar de ser dirigido por programaciones del pasado.
La razón fundamental por la que la mayoría de las personas no obtienen lo que desean es porque no se han descubierto y, sobre todo y esto es sumamente importante, porque tampoco saben lo que quieren.
Una persona rica tiene la certeza y la franqueza de decirse lo que quiere y no lo oculta. Una persona rica es firme en sus deseos.
Los pensamientos son mensajes energéticos que enviamos al universo y si nos basamos en la Ley de la atracción, el universo hará lo que esté a su alcance para concedérnoslo.
Ahora bien, si tú comienzas a sentir que el universo te escucha que deseas ser rico y sientes que te comienza a enviar oportunidades para ello, guárdate de decir o pensar que los ricos son mezquinos y avariciosos, porque entonces harás que la situación se invierta nuevamente y volverás a la rutina que hace que no estés en condiciones de tener dinero. Piensa más bien cosas como: tener mucho dinero hace que uno pueda vivir una vida más plena.
Ten presente que las contradicciones crean confusión, la confusión no forma parte del universo que nos rodea sino que es un producto de la ignorancia que tenemos cuando, nos lo confesemos o no, en el fondo no sabemos qué es lo que realmente queremos.
Aquí es donde hemos de asumir que si no estamos obteniendo la riqueza que decimos que deseamos, es muy probable que sea porque, subconscientemente, en realidad no queremos o bien no estamos dispuestos a hacer lo que haga falta para crearla.
En nuestro afán de buscar la prosperidad nos olvidamos de hacer nuestro plan de vida y elegir verdaderamente lo que deseamos ser, hacer y tener con el dinero.
Para atraer a la riqueza hemos de saber para qué deseamos el dinero. Acto seguido vendrá el compromiso de asumir el precio a pagar para alcanzar aquello que deseamos ser, hacer y tener.
Si no adquieres el compromiso de saber para qué deseas ser rico lo más probable es que te pases la vida sin conseguirlo.
Si lees la biografía de gente que ha hecho fortuna podrás comprobar que están comprometidos con ellos mismos y con lo que hacen; su propósito es claro y practican la ley de dar y recibir. No tienen miedo de cobrar y ni de que les paguen, son fuertes y saben decir NO.
Mientras no estemos realmente comprometidos habrá indecisión, existirá también una posibilidad de echarse atrás y seremos poco eficaces. En cambio, en el momento en que uno se compromete realmente y actúa con ese propósito, la duda desaparece y se dan los pasos para ir hacia delante.
Es como izar velas y comenzar a navegar sin cuestionarnos siquiera de que si lo que estamos haciendo es lo correcto, porque tenemos la certeza de que lo es. Confiamos en nosotros y en nuestro destino y nos encontramos dispuestos a enfrentarnos tanto a los peligros como a las facilidades.
Puedes pues comprometerte para ser rico y no seguir lamentándote de que la vida no te deja ser rico. Recuerda que eres tú y siempre tú quien elije y crea su vida.
Escribe tu plan para el dinero respondiéndote a lo que deseas:
Una vez hecho esto y haber obtenido tus respuestas lo que te queda es actuar, emprender acciones diarias para la consecución de tus sueños.
Empieza a vivir en la abundancia observando, en primer lugar, dónde están tus limitaciones con el dinero.
Si te has respondido con honestidad a las primeras preguntas de cómo las palabras que te dijeron en tu infancia están influyendo en tu relación con el dinero te será más fácil descubrir tus limitaciones, que no es otra cosa que tu programa.
La gente rica vive en un mundo de abundancia, la gente pobre en un mundo de limitaciones. Por supuesto que tanto unos como otros habitan en el mismo mundo físico, la diferencia reside en la forma cómo ven su vida.
Los pobres y la mayor parte de la gente de clase media viven en la escasez y con tipos de pensamientos tales como: Tenemos lo justo, no nos alcanza, no podemos tener de todo porque siempre nos falta el dinero, ignorando que si bien es cierto que no se puede tener todo, SÍ podemos tener aquello que de verdad deseamos.
Si deseas tener éxito profesional y tener una familia, puedes conseguirlo sí así es tu deseo porque nadie nos dice que tenemos que renunciar a un lado para obtener el otro.
Entonces no te limites en tus deseos si sabes que puedes obtener lo que deseas, lo que tienes que hacer a partir de ahora es comenzar a ver cómo te estás relacionando con el dinero y empezar a cambiar tu programación.
Si realmente deseas vivir una vida sin límites, sea cual sea la situación, desaprende y despréndete del modo de pensar de una cosa u otra y mantén la intención que tener las dos es posible.
Toma conciencia de que el dinero circulante, es como la sangre, que circula por nuestro cuerpo, el dinero da vida y crea riqueza, enriqueciendo la vida de todos.
Ten cuidado con el mito de que el dinero es sucio, malo o que corrompe y que si tienes dinero serás menos bueno, menos puro. Esa creencia es un excelente puente para llegar a la ruina.
El dinero tiene una parte material y otra espiritual y no se agota ,solamente va transformándose a lo largo de su existencia, como tú lo haces.
Una ley importante que ya seguían las personas en la Babilonia mencionada, y que forma parte de una de las leyes de oro es aprender administrar el dinero, a administrar tu dinero.
Abre una cuenta bancaria a la que puedes dar el nombre que desees, como, por ejemplo, “cuenta de la independencia económica” y deposita todos los meses el 10% de tus ganancias, descontando lo que correspondería a impuestos.
Este dinero es para destinarlo únicamente a inversiones y a crear ingresos pasivos. Este dinero no lo deberás gastar, no se gasta nunca, solamente se invierte. Al final, por ejemplo si deseas retirarte, lo que gastarás serán las rentas el nunca el fondo en sí.
Además de abrir una cuenta bancaria, en casa puedes tener un bote o una hucha donde depositar dinero todos los días. La cantidad no importa: lo que importa es el hábito.
El secreto radica en poner diariamente la intención de llegar a ser económicamente independiente. Lo semejante atrae a lo semejante, el dinero atrae al dinero.
Si tuviera que resumir todo lo dicho, mi recomendación sería que, aunque poseas solamente 1€ (un euro) lo administres correctamente y pongas 10 céntimos en tu cuenta del bote, hucha, recipiente o como lo quieras llamar, pero que sea sinónimo de tu independencia económica, hasta que puedas tener ingresos y abrir tu cuenta bancaria. Y pon otros 10 céntimos en tu bote, ese que servirá para divertirte y para poner la intención, y atraer más dinero a tu vida.
Resumiendo, si deseas ser rico y próspero significa también que estás dispuesto a convertir lo difícil en fácil y saber que no crecemos desde la zona de la comodidad sino más bien de la incomodidad, de esa comodidad que es el estado en te encuentras ahora y que te está enseñando que si deseas cambiar de nivel en tu vida debes atravesar esa barrera de la comodidad y disponerte a hacer cosas que tal vez te resulten incómodas y no te gusten.
Recuerda cómo te sentiste cuando probaste algo nuevo ¿cómodo o incómodo? Por lo general incómodo aunque ¿qué ocurrió después? Cuanto más lo hacías más cómodo resultaba ¿verdad? Es así como va.
Carmen Yates
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