Si bien todos sabemos que los hombres violentos con sus mujeres pueden ser socialmente muy agradables y simpáticos y mantener oculta esa faceta de su personalidad (o de los vínculos que establece) , últimamente me viene pasando algo...
Atiendo una consulta de un hombre, me cuenta su historia con la mujer motivo del conflicto, me cuenta "qué difícil que es ella" o "su abogada", para llegar a un acuerdo, "a pesar de su buena voluntad para hacer el divorcio de mutuo acuerdo" y sin que él me diga nada de pronto me surge el preguntarle algo que hasta ese momento no se había hablado:
- ¿ Alguna vez le hicieron una denuncia por violencia?
La pregunta lo sorprende pero responde: "SI, pero..."
Por supuesto, minimizándola a tal punto que ni había considerado importante mencionármelo.
Tal vez llegaron a excluirlo del hogar conyugal o a prohibirle acercarse a tres cuadras de la casa y al trabajo de su ex. Sin embargo, no me lo contaba si yo no lo intuía y lo preguntaba.
¿Y por qué se me ocurre a mí preguntarlo?
No lo sé, es como si lo adivinara, como si algo de su relato me hiciera ruido y me hiciera suponer como hipótesis posible que ese acuerdo al que dice no se puede llegar no se debe a un capricho de la mujer sino a la existencia de una situación previa o actual de violencia.Ese hombre, también, en poco tiempo ha cambiado varias de veces de abogado.Ninguno le resulta eficiente, ninguno logra lo que él quiere.
Cuando hay violencia no se puede negociar (o es muy difícil hacerlo), porque una de las partes se encuentra en inferioridad de condiciones y si "acaba de darse cuenta" cómo es su vínculo con su futuro ex marido, la bronca tampoco le permite negociar.
Es decir, no se negocia por miedo o no se negocia por bronca.
Porque de pronto esa mujer que toleró/aceptó/soportó un vínculo conyugal violento, se planta de otra manera frente a él y ahora dice que no a todo.
Y prefiere litigar a seguir diciéndole que sí a sus propuestas.
En estos casos se puede negociar cuando el hombre está dispuesto a ceder más de lo que en principio ofrece/exige y reconoce a la mujer como otra persona con derechos y no como un objeto de su violencia. Obviamente, negociar desde un reconocimiento a la legitimidad del otro y la no violencia.
Cuando los hombres admiten que han sido denunciados por violencia familiar, INDEFECTIBLEMENTE agregan que la denuncia fue falsa, fue "armada", fue desistida (nunca sabremos si libremente o por presión) o que la madre o una amiga le llenaron la cabeza para que actúe de ese modo contra él o el abogado, pero ELLA SABE QUE EL NUNCA LA GOLPEO...y hasta suelen hacer ostentación de la buena y aún frecuente vida sexual que tienen.
El mensaje pareciera ser: ¡"Pero Dra, cómo se le ocurre que yo puedo ser ese monstruo que dicen que soy si a los dos días de iniciada esa denuncia estuvimos haciendo el amor!"
A veces admiten que sí, que una vez se violentaron, pero fue "en defensa propia" (?)."Se puso como loca y tuve que levantarla del cuello para calmarla".(?)
¿Si hay violencia ahora?
- "Noooo, doctora, violencia no. El otro día nos echaron de un restaurant mientras hablábamos de lo que quiere que le pase de alimentos porque estábamos gritando, pero gritando nada más.Yo no le pegué ni nada.No sé por qué ella hizo tanto escándalo."
Yo no sé por qué justo a ese tipo de hombres se me ocurre hacerle esa pregunta.¿No era que no se les notaba que eran violentos?
En los años de ejercicio profesional que tengo, nunca conocí a una hombre golpeador o que ejerciera violencia psicológica, que lo reconociera. Es una pena, porque así nunca van a pedir ayuda y nunca van a modificar su forma de vincularse.
Para colmo, los pocos que sí pedían asistencia psicológica se atendían con el Lic. Corsi, actualmente detenido, acusado de integrar una banda de pedófilos.Pero ese ya es otro tema.
Mirta Núñez
Abogada, Psicóloga Social, Mediadora
www.mirta-nunez.com.ar
Articulo publicado en el sitio web y en el boletín "Familia y Planificación Personal"