Anónimo escribió "Nos guste o no, seremos juzgadas por nuestra imagen, porque la imagen comunica de manera silenciosa pero muy potente. Nuestra apariencia habla de nosotras y dice a que nos dedicamos, a que clase social pertenecemos, si somos o no exitosas en nuestro negocio y por extensión si somos confiables o no y si sabemos lo que hacemos.
Las mujeres estamos casi recién llegadas al mundo laboral. Apenas una generación atrás, eramos una abrumadora minoría en un mundo que pertenecía casi por completo al sexo masculino. Las mujeres empezábamos a transitar en un terreno inexplorado para nosotras y en el que no sabíamos muy bien como movernos, por eso lo normal y esperado era imitar los roles masculinos en el trabajo.
Si bien siempre hubo solitarias pioneras, que marcaron huella, las mujeres no estaban incorporadas al mundo laboral como hoy en día. Sin embargo, a pesar de que ingresamos al mundo de lo público para quedarnos, muchas de nosotras todavía no nos sentimos totalmente a gusto, y tenemos la actitud y los reparos de los recién llegados que siguen dando examen.
Y en este punto, aunque para todos, tanto hombres como mujeres, proyectar una buena imagen es vital para su negocio o profesión, debemos reconocer que las mujeres somos juzgadas mucho mas duramente que los hombres por nuestra apariencia. Una mujer debe esforzarse más también en este punto. Nos guste o no, seremos juzgadas por nuestra imagen, porque la imagen comunica de manera silenciosa pero muy potente. Nuestra apariencia habla de nosotras y dice a que nos dedicamos, a que clase social pertenecemos, si somos o no exitosas en nuestro negocio y por extensión si somos confiables o no y si sabemos lo que hacemos.
El reconocido comunicador Lair Ribeiro dice que “Todos somos vendedores. Estamos vendiendo productos, servicios o ideas, o muchas veces nuestra propia imagen. Si yo no lo compro a usted como persona, no compraré lo que usted está ofreciendo”
Y acá es cuando algunas mujeres tienen contradicciones, y eso lo se por la experiencia de las mujeres que se me acercan. Hay problemas con el tema de la “venta”, esto de considerarse a si misma como un producto con un valor en el mercado les resulta muy chocante a algunas mujeres porque lo relacionan con la venta de su persona o de sus principios. Sin embargo me parece que, considerando que efectivamente estamos en un mercado y muy competitivo, hay que ponerse en un lugar más neutro y utilizar todos los recursos de que disponemos, incluyendo una buena imagen personal. O sea que yo tengo esto que vale, que yo creo que vale por eso lo estoy vendiendo, y además, mi apariencia le da confianza a la gente porque proyecto seriedad y profesionalismo. Ese es todo el mito de la “venta”.
Por eso considero que la mujer profesional debe GESTIONAR SU IMAGEN PERSONAL porque para vender con éxito nuestro servicio o producto debemos presentarnos con el mejor y más atractivo packaging. Nuestra imagen exterior debe reflejar las cualidades que queremos vender a los demás.
Lic. Teresa García Sánchez
Personalia – Consultora en Imagen personal femenina
www.personalia.com.ar
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