jemima : Perdon y olvido para aquellos que nos han hecho daño. La mayoría de nosotras hemos pasado por situaciones tristes y dolorosas que nos marcaron el alma. El recuerdo de ellas, nos hace llorar. Son como fantasmas que aparecen y desaparecen dejándonos el sabor amargo del sufrimiento.
- El adiós del ser que amamos y nos traicionó.
- La amiga desleal en la cual ya no podemos confiar.
- La muerte de un ser querido.
- El amigo mentiroso que casi nos lleva a la cárcel.
- El esfuerzo para pasar por encima de todas las derrotas.
- La pérdida total de nuestros negocios.
- El desprecio del hermano que te considera de poco valer.
- El olvido de nuestra familia.
- El odio inmerecido.
La vida en su profunda sabiduría nos ha dado “motores de impulso”.
Motores de impulso son aquellas personas, sucesos o cosas que por el solo hecho de causarnos dolor, sufrimiento, angustia o pena, hacen que nuestras fuerzas espirituales nos empujen a tener o hacer, todo lo contrario, como método de upervivencia.
Estos motores de impulso en cada despertar traen por sí solos, el campanazo que nos recuerda el camino a continuar.
Por eso, debemos perdonar y olvidar. No significa que olvidemos todo nuestro pasado y las cosas que en él ocurrieron, muchas de ellas fueron tan graves que casi destruyen nuestra vida. Solamente, perdonemos y olvidemos el daño recibido.
El perdón y el olvido, son un bálsamo para nuestro espiritu. El perdón y el olvido, nos quitan esa carga tan pesada que llevamos dentro y nos impide vivir en perfecta armonía con todo lo creado. Al perdonar y olvidar, nos acercamos más a Dios, él nos enseñó el perdón y olvidó todos nuestros pecados.
Tomemos a todas esas personas, sucesos y cosas que nos han hecho tanto daño, como motores de impulso, perdonemos, olvidemos y demos las gracias porque su labor ha templado nuestro espiritu, quién probablemente, sin su ayuda, no sería tan fuerte para seguir viviendo esta vida que de por sí, es muy dificil.
Jemima Lind
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