jemima escribió "A veces olvidamos todos los valores que son mas importantes que los negocios y el dinero.
Hace varios años era una mujer divorciada con dos hijos pequeños y buenos negocios. Me sentía muy orgullosa y creía que alcanzaría todas las metas que me había propuesto. Mi papá vivía conmigo y me ayudaba en la crianza de mis dos hijos. De vez en cuando me regañaba por tener “tantas reuniones “ y poco tiempo para descansar pero con todas las responsabilidades encima no tenía un momento para pensar si estaba haciendo bien o mal. Con los afanes diarios, atender llamadas de amigos para mí eran “inoportunos” y recibir sus visitas “para hablar tonterías”.
Siempre ayudé a familiares y amigos a solucionar sus problemas pero llegó un momento en que no me interesaba lo que les estaba pasando, era mas importante el nuevo amigo que me representaba un contrato grande de empaques o aquel que quería miles de impresiones para su negocio.
Ordené a mi secretaria no pasarme llamadas de muchas personas, incluso le hice una lista para que supiera las que debía pasar y a quienes podía atender en mi oficina. Tenía muchas personas que me amaban incondicionalmente pero para mí eso ya no importaba. Estaba muy ocupada y era una persona MUY IMPORTANTE.
Todas hemos tenido una amiga, prima, tía, abuela que siempre se acuerda de nosotras y pase lo que pase nos ama con el mismo amor, nos regala cosas hermosas, nos visita en nuestros cumpleaños, navidad, amor y amistad etc. etc. a ella también la saque de mi vida. Me quitaba mucho tiempo. Hacía obras de caridad. Ayudaba un Asilo de viejitos. En Diciembre era una delicia las onces que me preparaban las monjitas para mí solita. No volví. Visitarlas me aburría. El torbellino de los negocios y de la importancia de SER tan importante me había envuelto.
Pero, estaba mi amigo Alberto. Con grandes negocios que dejaba a un lado para salir corriendo a consolarme si estaba en problemas o para aconsejarme si era necesario. Nuestra amistad siempre es y ha sido muy bonita y su esposa una buena amiga. Una tarde, me oyó decirle a la secretaria que no quería atender a un amigo que ya había venido varias veces a buscarme porque quería que le hiciera un favor y unas tarjetas mas baratas.
“No te conozco”me dijo. “Eres otra persona, si te miraras al espejo no te reconocerías, haz perdido esa calidez que tu tienes y la misericordia de tu corazón. Llegó el momento de regalarte el libro que hace muchos años a mi me regalaron y cambió mi vida para siempre”. Se llama LA IMPORTANCIA DE SER IMPORTANTE.
Y me lo regaló. Libro pequeño de edición barata y bastante antiguo. Pese a que soy una buena lectora no me interesó. Lo guardé en mi armario y me dije que era para otros, no para mí. No volví hacer fiestas en mi apartamento que tanto les gustaba a mis amigos y familiares en todas las fechas especiales. Prefería las amistades por conveniencia y sus invitaciones al club o a sitios elegantes.
Mis amigos no me volvieron a invitar a sus reuniones porque los había olvidado. Que error tan grande. Me alejé de todos aquellos que de una u otra manera me amaban y fui en pos de aquellos que no valían la pena.
Una Navidad, sentada frente a mi arbolito hermoso, me sentí triste. Ni una tarjeta de FELIZ NAVIDAD ni una invitación amiga. Esas tarjetas las lucía en mi árbol todas las navidades y hacíamos apuestas de quién recibía más. Solo tenía la invitación de unos clientes al club .
Como una luz me llegó el recuerdo del libro de Alberto. “LA IMPORTANCIA DE SER IMPORTANTE” Empecé a leerlo y fue inmensa mi sorpresa- El autor describía casi igual su vida a la mía con la diferencia que hacía más desplantes y ofendía a cuantos podía con su gran orgullo prepotencia y desprecio. Era tanta la importancia que se daba que se creía muy importante. Se le había olvidado totalmente que el dinero no lo era todo y sí los hijos, el hogar, la familia y los amigos.
Al final del libro decía “Y llegará un día en que te sentarás frente al árbol de Navidad, solo y triste, sin amigos hijos o familia, con una copa de champaña con la cual podrás brindar por los triunfos en los negocios y por tu soledad. Has perdido lo más valioso que llena de sabor la vida. En ti ya no existe Dios y en tu corazón no hay misericordia ni caridad. Tómate rápido esa copa de champaña y corre a recuperar lo perdido. Eres igual a todos, ni más valioso ni menos. Los que te han querido siempre te querrán y los que han sido tus amigos siempre lo serán. Ven y dales un fuerte abrazo y una FELIZ NAVIDAD.
“Hija no vas a la fiesta?” preguntó mi papá.” No papi, la fiesta es aquí. Despertemos a los niños para darles sus regalos, hoy es Navidad. Te voy a servir una copa de champaña para que brindemos por estar unidos y en paz.”.
Hace veinte años que hice una promesa y la he cumplido.
PRIMERO mi familia,
SEGUNDO mis amigos y después lo demás…………..
Jemima Lind
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